Un sueño hecho realidad - Segunda Parte
Continuando en la línea del proyecto que os presenté en mi primer artículo, debo apuntar que no todo está a favor en este mundo de la tauromaquia, ya que la mayor parte de las voces se dirigen a que el periodismo taurino no goza de muy buena prensa, y que cada vez los profesionales de esta especialización son menores y de menor calidad. La frase de que “a la juventud no le interesan los toros” es bien conocida, y por ello al parecer, los universitarios que una vez acabados sus estudios de periodismo, se especializan en este tipo de información, no son tan numerosos como debieran.
Os presento a continuación una serie de datos estadísticos que os hará comprender mejor la situación…
En 1998 se publicaban unas estadísticas en las que se revelaba que tres de cada diez españoles, concretamente el 34%, veían habitualmente corridas de toros por televisión, a pesar de que un 86% aseguraba que nunca acudiría a una plaza a ver este tipo de espectáculo. De hecho, solo un 12´9% se consideraba aficionado a la fiesta nacional, mientras que el 86´9% aseguraba no tener ninguna afición por las corridas de toros.
Estos datos se desprendían de una encuesta incluida en el estudio ‘El laberinto de la fortuna’, realizado por el catedrático de Sociología Luis González Seara que también ponía de manifiesto que los más aficionados a las retransmisiones taurinas eran los hombres, ya que un 40% de ellos las seguían habitualmente, frente a tan solo un 29% de las mujeres.
Además, esta afición era más frecuente entre los mayores de 50 años ya que prácticamente la mitad de ellos veían las corridas por televisión, mientras que solo lo hacía el 19% de los jóvenes de entre 18 y 29 años, y el 30% de los españoles entre 30 y 49 años.
También el estado civil marcaba diferencias a la hora de seguir las corridas de toros por televisión. Los casados o emparejados eran los más aficionados, concretamente el 39%; seguido de los separados, divorciados o viudos, con el 33%; mientras que solo uno de cada cuatro solteros estaban interesados en este tipo de espectáculos.
A diferencia de lo que sucedía con la asistencia a las plazas de toros, que era mayoritaria entre quienes tenían mayor educación y poder adquisitivo - el 27% -, en el seguimiento de estos eventos por televisión eran mayoritarios los espectadores de menor nivel económico - el 41% -. Esto se debía, según el autor del estudio, "a que la no asistencia a las corridas de toros es una cuestión que debe explicarse por la barrera del precio, que lleva a que muchos aficionados se conformen con ver los toros no desde la barrera, que implica un precio a veces demasiado alto, sino desde la televisión".
Como era evidente en este estudio, el 94% de quienes veían corridas de toros por televisión eran aficionados a este espectáculo, pero también eran forofos del fútbol. De hecho, el 77% de los que aseguraban ver corridas de toros con frecuencia aseguraban que también veían los partidos de fútbol.
Con estas estadísticas, merece la pena el estudio de cómo los medios de comunicación, y en este caso la televisión, tratan la temática taurina. Tan necesaria es la afición como un buen servicio de información taurina, que haga crecer o consolidar dicha afición.
Hay que recordar que uno de los atractivos de la fiesta de los toros es su antigüedad, y mucha gente es aficionada por el arraigo a la tradición y a lo clásico. Además, por supuesto, de la belleza y el arte que siempre han caracterizado a lo que acontece en el ruedo durante una corrida de toros.













