Mi Cartagena taurina (II Parte)
Ortega y Gasset, Cossío, el pintor Zuloaga, Jiménez Díaz, el escultor Sebastián Miranda, el escritor Antonio Díaz-Cañabate, Luis Calvo, entre otros grandes de las letras, las ciencias, la literatura, la pintura y la escultura, adoraban el toreo, pero en especial al "maestro de Borox" D. Domingo Ortega, fue un torero de leyenda, espejo de toreros de los años 40 y 50 , pero es posible que, lo que Vds. no sepan, es, su vinculación con nuestra Cartagena entonces lanzadera de figuras hacia las plazas más importantes de España.
Ya desde novillero, en Agosto del 1930, no solo descubrió la importancia de nuestra plaza, sino que en su cuadrilla llevaba dos cartageneros de subalternos (o banderilleros) Antonio Fernández Viñas y Antonio Martínez "Manene", estos dos cartageneros presumían de ir con el entonces novillero, pero que ellos presentían y no se equivocaban que sería la referencia del toreo en España.
Ortega en sus conferencias, a veces propiciaba la polémica entre los entendidos y los propios toreros, cuando manifestaba insistentemente en que si no hay materia prima "El Toro" que además trasmita bravura, casta y sensación de peligro, fundamentalmente "Peligro", no se puede llegar a los tendidos, porque eso es lo que el espectador detecta y valora, en función del riesgo del toro que tiene delante, ¡¡¡ Si el maestro Ortega levantara la cabeza y viera que se están haciendo toros a medida, pediría morir voluntariamente ¡!!, los hacen más cómodos y "Chochónes", para que los toreros que arrancan con 90 corridas puedan llegar a realizarlas corriendo el mínimo riesgo, por lo que solo se entregan en las plazas y ferias más importantes, Sevilla, Madrid, Bilbao, Pamplona, donde se pueden ver toros de ganaderías de las que hablaba el maestro Domingo Ortega, hay excepciones como nuestro Torero del barrio del Carmen Rafaelillo, que ahora torea en esas plazas, pero siempre con esas corridas de toreros valientes de los que hablaba el sabio maestro.
Quiero recordar unas frases que dicen mucho de su filosofía en el mundo taurino, y que yo me he atrevido a darles rima:
En la Plaza hay dos seres, el que sale y el que está
Uno se somete, si el otro sabe mandar
Como igualmente había dos tipos de aficionados
Los de "zapatos" en sombra, los de "esparteñas" al sol
La plaza rota en aplausos, ambos vibran de emoción
Decían nuestros paisanos "Manene" y el "Viñas", que Cartagena le dio la suerte que esperaba para arrancar su carrera, le volvieron a contratar, y de ahí a Madrid donde le ofreció su apoderamiento nada menos que el padre de "Dominguín" D. Domingo Dominguín, que le firma una exclusiva y lo manda a Barcelona, y después de triunfar, le contrata D. Pedro Balañá y le firma varias corridas en la ciudad Condal.
Se casa Ortega, con la hija del marqués de Amboage y años después lo hace con Dña. María Victoria Fernández, y también como nuestro cartagenero Ortega Cano, anduvo con los cómicos taurinos en la parte seria. Domingo Ortega, labrador dedicado a la agricultura de gran dureza como era en aquellos tiempos de su juventud, y hombre de escasa preparación cultural, bajito de estatura (como nuestro Rafaelillo), se dedicó a dar conferencias sobre el tema que el dominaba a la perfección, ¡¡ El Toreo!!, y lo hacía con verbo fácil y una inteligencia capaz de dejar asombrados a todos los grandes literatos y hombres cultos de la época y en los terrenos que ellos dominaban, se entusiasmaban viendo como el torero controlaba la situación y le admiraban y se sentían orgullosos de ser amigos del maestro de Borox, sobre todo, aquel día 29-3-50 en el Ateneo Madrileño "Las normas clásicas del Torero" donde añadió a los tres cánones fundamentales del toreo, un cuarto "cargar la suerte" es decir, parar, templar, cargar y mandar, cortó dos orejas rabo y salió por la puerta grande a hombros de sus amigos Ilustres.
Nunca olvidó el maestro, su paso por Cartagena, ni a los dos banderilleros cartageneros que iban a sus órdenes, y sin embargo aceptaba de buen grado los consejos de Antonio Fernández "el Viñas" y Antonio Martínez "Manene" que le fueron formando en su difícil carrera taurina, hasta llegar a ser uno de los más grandes toreros que ha dado la historia. Que grande fue Cartagena en sus más de cien años de culto al toro bravo y a su fiesta.
Francisco Vera García.
Pte. Foro Taurino Cultural de Cartagena y Comarca.
Vicpte. Federación de Asociaciones Taurinas de la Región de Murcia.













