Enfermedades de Transmisión Sexual (ETS)
¿Qué son?
Las Enfermedades de Trasmisión Sexual (ETS) son aquellas infecciones contagiosas que se trasmiten a través de las relaciones sexuales, por el contacto directo con los fluidos corporales (semen, flujo, saliva) de la persona infectada, sin poner los debidos medios de prevención.
Existen diferentes niveles de riesgo en el contagio según la práctica sexual:
- Riesgo muy bajo: Besos con lengua
- Riesgo bajo: Masturbación mutua
- Riesgo moderado: Sexo oral
- Riesgo alto: Coito vaginal o anal
Síntomas
Las Enfermedades de transmisión sexual generalmente se manifiestan en la zona genital, aunque también pueden presentarse en zonas como boca, faringe, etc, En otra ocasiones, incluso, no tienen manifestaciones evidentes, por lo que su diagnóstico se hace más difícil.
Síntomas genitales:
- Dolor
- Picor
- Escozor
- Úlceras
- Verrugas
- Secreciones utrerales o vaginales (Cambios en color, olor...)
- Bultos en las ingles
Síntomas no genitales:
- Faringitis
- Fiebre
- Diarrea
- Herpes labial
Si observas que presentan algunos de estos síntomas, acude de inmediato a tu ginecólogo o urólogo.
Tipos
La clasificación de las ETS generalmente se establece en función de si son virales (las producidas por virus) o bacterianas (las producidas por bacterias).
Los virus y las bacterias son los principales gérmenes que producen la mayoría de las infecciones de transmisión sexual, pero se diferencian en un aspecto muy importante y es que las infecciones bacterianas pueden ser curadas con medicamentos mientras que las infecciones virales no tienen cura; la única solución es esperar a que la enfermedad sigua su curso y complete su ciclo hasta abandonar nuestro organismo.
En cualquier caso, tanto unas como otras son igualmente dañinas para la salud sexual.
No obstante, existen también otras afecciones que se transmiten igualmente por vía sexual, aunque no pueden considerarse enfermedades propiamente dichas.
Recogeremos aquí las más frecuentes.
Infecciones Bacterianas
+ Sífilis
Esta enfermedad, que aparece igual tanto en hombres como en mujeres, no afecta solo a los genitales, sino a todo el organismo.
Tiene tres periodos o etapas:
- Primaria: Se desarrolla en tres o cuatro semanas, una úlcera indolora en las zonas que han tenido contacto directo con los genitales de la persona infectada. Pasadas unas semanas, la úlcera se cura espontáneamente, pero no la enfermedad; la persona continúa infectada.
- Secundaria: Se desarrollan, en uno o dos años, manifestaciones generales, tales como fiebre, sarpullido, alteraciones en la piel, etc.
- Terciaria: Se desarrolla entre diez y veinte años después; afecta a todos los órganos vitales como el corazón, el sistema nervioso…
Actualmente esta enfermedad se cura fácilmente con antibióticos y penicilina y, sobre todo, en la primera y segunda fase, desaparece sin dejar secuelas.
+ Clamidias
Esta afección, que se cura fácilmente con medicamentos, puede llegar a complicarse y producir esterilidad, en ambos sexos, si no se trata a tiempo.
El período de incubación de la enfermedad, es de seis a diez días, pero en las mujeres, normalmente, no suele presentar síntomas y si los presenta son tan leves como un pequeño aumento de flujo o leves molestias al orinar, etc. En cualquier caso, si se detecta cualquier pequeño síntoma es conveniente tratarlo, ya que su agravamiento puede provocar inflamación de la pelvis. En los hombres, en cambio, los síntomas son más claros, ya que las molestias al orinar son mucho más agudas y, además, aparece un líquido amarillento y viscoso en el orificio urinario; esto hace que de la afección sea mucho más fácil de detectar en hombres que en mujeres.
+ Gonorrea
Esta infección está provocada por el Gonococo, una bacteria que afecta al cuello del útero de la mujer y a la uretra en los hombres, aunque también puede infectar el recto o la faringe en función de las distintas prácticas sexuales. Si esto llega a ocurrir, puede dejar como secuela una esterilidad.
Generalmente, los síntomas se manifiestan entre seis y diez días después del contagio, sobre todo en hombres, ya que un alto porcentaje de mujeres no presenta síntomas visibles. No obstante, cuando la infección se extiende ambos sexos suelen presentar dolor en las zonas afectadas y fiebre.
Si se diagnostica con rapidez se cura fácilmente con antibióticos, generalmente, en una sola toma.
Infecciones Virales
+ Herpes Genital
El Herpes Genital o Herpes Tipo II, es una infección recurrente e incurable que produce lesiones parecidas a las “calenturas” de la boca. La enfermedad comienza con sensación de tirantez en la piel afectada, hasta que aparecen unas pequeñas pupitas que, posteriormente, se rompen formando una costra que desaparece sin dejar cicatriz. Es muy doloroso e incluso puede acompañarse de fiebre y malestar general.
Una vez contraída la enfermedad puede volver a reproducirse en cualquier momento, ya que el virus permanece en el organismo, aunque en estos casos los síntomas son menos intensos.
Mientras la lesión permanece activa, el riesgo de contagio es muy alto.
+ Hepatitis B
Es una enfermedad muy frecuente que produce síntomas tan visibles como diarrea, ictericia (piel y ojos amarillentos), vómitos, orina de color oscuro, etc. Los síntomas pueden tardar en manifestarse entre uno y seis meses después de la infección, aunque existen personas portadoras que no manifiestan síntomas.
La hepatitis B puede vivir en cualquier fluido corporal pero sólo se transmite a través de la sangre, el semen o el flujo vaginal. Actualmente existe vacuna para su prevención, pero no existe tratamiento para su cura.
+ VPH (Virus del Papiloma Humano)
Es un virus muy común, del que se conocen hasta más de cien tipos, pero sólo unos cuarenta se pueden transmitir por vía sexual. De éstos cuarenta, sólo diez o doce son los considerados de alto riesgo, es decir, los que pueden provocar cáncer de cuello de útero, el resto no lo causan (los de bajo riesgo), llegando sólo a lesiones benignas, como los condilomas (verrugas). A las lesiones que provocan estos virus, las llamamos lesiones intraepiteliares de bajo o alto grado, según la profundidad de la alteración. Las lesiones de bajo grado, en su mayoría, desaparecen espontáneamente; en cambio, las lesiones de alto grado pueden evolucionar hasta el final y desembocar en un cáncer de cuello de útero, aunque si se diagnostica y se tratan a tiempo, se puede detener el proceso.
Es frecuente que no manifiesten síntomas, por lo que resulta difícil apreciarlas a simple vista. Por eso, es recomendable que todas aquellas mujeres que sean activas sexualmente, se hagan una citología anual, como una forma de prevención y/o detección precoz de la infección. No hay que olvidar que, además de las revisiones periódicas, debes protegerte en tus relaciones sexuales ya que el virus se contagia aunque no se manifieste.
Actualmente existe una vacuna que se administra a niñas mayores de catorce años. Su eficacia es elevada pero el inconveniente es que protege sólo frente a algunos virus, por lo que la inmunidad absoluta no esta garantizada. Aunque estés vacunada contra el VPH no debes bajar la guardia, acude a tus revisiones y protégete.
+ SIDA (Síndrome de Inmunodeficiencia Adquirida)
Esta enfermedad esta provocada por el Virus de la Inmunodeficiencia Humana (VIH). Aquellas personas que están infectadas por el virus, las llamadas seropositivas, son portadoras aunque a priori no manifiesten síntomas visibles.
La infección producida por el VIH es de desarrollo lento y silencioso. Al principio, el virus permanece “dormido” sin causar ningún daño, pero con el paso del tiempo (generalmente, varios años) el virus despierta y poco a poco va mermando el sistema de defensas del afectado; como consecuencia de esto aparecen numerosas enfermedades e infecciones que van minando la salud de la persona, lo que la convierte en enferma de SIDA. Por tanto, estar infectado por el VIH (ser portador o seropositivo) no es lo mismo que tener SIDA; lo que se contagia es el virus, no la enfermedad.
Existen pruebas específicas para detectar la posibilidad de estar contagiado por el virus, pero deben realizarse pasados dos o tres meses desde la última relación sexual de riesgo para que su detección sea eficaz.
¿ ETS ?
+ Candidiasis
No se puede considerar una infección de transmisión sexual propiamente dicha, ya que con frecuencia se debe a una alteración del equilibrio en la flora vaginal, aunque si se tiene se puede transmitir sexualmente.
Hay factores que la favorecen: la toma de antibióticos, el uso abusivo de jabones y desodorantes en la zona genital, los cambios hormonales como el embarazo, la humedad excesiva, el uso de salvaslip o ropa interior de fibra, etc.
Se trata de una infección causada por hongos cuyos síntomas en la mujer son muy aparatosos. Produce un gran picor y escozor en la vulva y vagina. La vulva se ve enrojecida e hinchada. El flujo es espeso y blanco, como yogourt o leche cortada. A veces, se forman pequeñas heriditas en la mucosa de la zona, que sangran levemente. En los hombres aparece picor y enrojecimiento en el glande que acaba despellejándose.
Se diagnostica mirando el flujo al microscopio o con un cultivo. No suele presentar complicaciones. Normalmente se trata localmente con cremas y óvulos específicos.
+ Tricomonas
Esta infección no sólo se contagia en las relaciones sexuales, sino también por usar toallas húmedas o por intercambiar ropa interior. Está causada por un parásito y es más frecuente de lo que pensamos.
En la mujer, normalmente, provoca una infección vaginal, que en algunos casos, pasa inadvertida por mucho tiempo, incluso años. En cambio, en otras ocasiones pueden aparecer más flujo de lo normal de color amarillento o verdoso y/o con mal olor, picor o escozor vaginal y dolor durante las relaciones sexuales. Generalmente los síntomas son más intensos tras la menstruación.Los hombres no suelen presentar síntomas, aunque algunos han referido sólo unas ligeras molestias al orinar.
Se diagnostica, fácilmente, observado directamente el flujo al microscopio. No tiene complicaciones. Se trata por vía oral y generalmente con unos días de tratamiento es suficiente. Es imprescindible el tratamiento de la pareja aunque no tenga síntomas.
+ Vaginosis o infección por gardnerella
No es una infección de transmisión sexual propiamente dicha, igual no se puede considerar ni una infección, sino una alteración o desequilibrio de la flora vaginal. Está producida por varios microorganismos o parásitos que habitan, normalmente, en la vagina y que por algunas circunstancias aumentan de cantidad. Es una infección muy común, que puede ser provocada por diversos factores como humedades, lavados vaginales, bañadores, etc.
Sólo se nota un flujo más abundante que, generalmente, cambia de color y tiene un olor mucho más fuerte. Los hombres no presentan síntomas.
Se puede diagnosticar con una simple exploración ginecológica o mirando el flujo vaginal al microscopio. No produce complicaciones.
+ Sarna
Se trata de una infección provocada por un parásito que anida debajo de la piel, provocando un sarpullido en la zona afectada. Se caracteriza por picores nocturnos en todo el cuerpo y granitos o heridas en la piel, incluida la de los genitales.
Se contagia por el contacto directo piel con piel o por compartir ropa de uso personal, como sábanas, toallas, etc. Se trata fácilmente con lociones específicas.
+ Ladillas
El responsable es un parásito que vive en el vello del pubis u otras zonas velludas del cuerpo, excepto la cabeza. Se contagian generalmente por contacto directo y, en ocasiones, por la ropa u objetos comunes (sofás, toallas, etc.)
Los síntomas más frecuentes son picores intensos en la zona púbica, aunque a veces aparecen pequeños puntos de sangre en la ropa interior y se ven los parásitos en el vello. Se tratan con lociones, polvos o champús específicos y con medidas de limpieza en ropas, sábanas…
Recomendaciones
- En muchos casos estas enfermedades no muestran síntomas significativos, por lo que siempre es recomendable hacerse pruebas médicas para detectarlas.
- El mejor método para prevenir las ETS es el preservativo, independientemente de que utilices otro método anticonceptivo.
- Recuerda que una sola relación sin protección, es suficiente para el contagio.
- Las ETS no producen inmunidad; una vez tratada y curada la enfermedad, no estás libre de una nueva infección.
- Hay que tener precaución y no compartir toallas ni prendas íntimas o de aseo personal puesto que existe peligro de contagio.
- En caso de adquirir alguna enfermedad, es aconsejable hablar con la pareja o con la persona con la que mantienes relaciones sexuales y acudir ambos al médico para ser tratados.













