Mitos sexuales
La masturbación es un hábito propio de los jóvenes.
La masturbación es una práctica natural y común a cualquier edad, por lo que no se limita, exclusivamente, a la etapa adolescente. Es cierto que, durante esta etapa, la frecuencia puede ser mayor, pero la adultez y la tercera edad también son épocas muy propicias para la masturbación, ya que la escasez de relaciones sexuales suele ser mayor por diferentes motivos, como no tener pareja o haberla perdido, falta de movilidad, etc., y, por tanto, recurren a esta práctica para satisfacer su deseo sexual.
La masturbación es cosa de hombres.
Afortunadamente, esta creencia esta perdiendo cada vez más sentido con el paso del tiempo, ya que es bien sabido que la masturbación es una práctica habitual tanto en hombres como en mujeres, lo que sucede es que socialmente tiende a ocultarse la masturbación femenina por las creencias erróneas que existen en torno al placer sexual, que suele asociarse únicamente al hombre. La masturbación es un camino hacia la autocomplacencia y el autoconocimiento, por lo que en ningún caso debe ser exclusivo de un sexo.
Debe evitarse el coito durante el embarazo porque puede perjudicar la salud o hacer daño al feto.
En ningún caso las relaciones sexuales pueden perjudicar al feto en el vientre materno, excepto en aquellos casos en los que exista alto riesgo, ya que el embrión se implanta en el útero y el pene no tiene acceso a él a través de la vagina, por lo que sería imposible que éste golpeara al feto y le produjera lesiones. Lo que si se recomienda durante el embarazo, es adoptar ciertas posturas para la penetración (como la posición lateral), sobre todo cuando la mujer se encuentra en un período avanzado de gestación, ya que el aumento del vientre puede limitar la movilidad y hacer incómodas las relaciones sexuales. De todas formas, si durante este período la mujer no vive el coito de manera placentera, se pueden practicar otras actividades sexuales, como la masturbación mutua. Por tanto, no dejéis de disfrutar de vuestra sexualidad, ya sea con penetración o sin ella.
Las relaciones sexuales durante la menstruación tienen el peligro de infección o contaminación porque las mujeres no pueden ni bañarse ni ducharse mientras dure.
La menstruación no es contagiosa, ni tampoco es sinónimo de enfermedad, sino que se trata de un signo de salud con efectos muy beneficiosos para el cuerpo femenino. La menstruación está formada básicamente de sangre y tejidos corporales y es un proceso natural que se da en todas la mujeres. La menstruación, tampoco es incompatible con el aseo personal; precisamente, la higiene íntima es un aspecto importante a cuidar durante la regla.
Durante la menstruación, las mujeres no deben practicar deportes.
La menstruación no implica limitaciones a la hora de realizar ejercicio físico. De hecho, el deporte resulta muy beneficioso para la salud, por lo que también resulta muy positivo durante estos períodos, siempre y cuando no se sufran fuertes dolores o hemorragias. No hay que olvidar que, durante la menstruación, la mujer puede continuar con las actividades normales de su vida cotidiana.
La vida sexual de la mujer termina con la menopausia.
La menopausia simplemente indica el fin de la etapa reproducitva, pero no el cese de la capacidad para seguir aprendiendo y experimentando. De hecho, en esta etapa, la mujer puede llegar a disfrutar más de su vida sexual, ya que está más experimentada, sabe lo que le gusta y lo que no y, además, se siente liberada de ciertas preocupaciones, como quedarse embarazada, lo que le hace disfrutar de una sexualidad más relajada y placentera.
La ausencia del himen prueba que una mujer no es virgen.
El himen o virgo, puede no existir en algunas mujeres de forma natural. A otras, en cambio, se les ha roto sin mantener relaciones sexuales, como por ejemplo aquellas que hacen gimnasia rítmica o montan a caballo. Además, al ser muy elástico, puede dilatarse y permitir tener relaciones sexuales coitales sin romperse, por ello muchas mujeres no sangran la primera vez que lo hacen. Por tanto, el himen no es ninguna prueba fehaciente de virginidad.
La masturbación en exceso es dañina y disminuye la potencia sexual.
La masturbación (o autoestimulación sexual) no es una conducta peligrosa ni perjudicial para la salud, simplemente se trata de una práctica sexual que nos sirve de instrumento para satisfacer el deseo y, a su vez, es un buen recurso para conocer nuestro propio cuerpo y aprender nuestros gustos y preferencias. Por tanto, la masturbación no debe vivirse con miedo o culpa, ya que cualquiera de estos elementos nos provocaría un elevado estado de ansiedad que si podría repercutir seriamente en nuestra vida sexual y psicológica.













