¿ Qué nos da miedo en la cama?

Vamos a intentar retratar brevemente los miedos que una persona puede experimentar, inconscientemente, cuando se dispone a tener una experiencia sexual. Estos miedos, generalmente, son diferentes para hombres y mujeres aunque, es cierto que, ninguno es exclusivo de un sexo ni de otro, ya que pueden darse alternativamente dependiendo de la persona y de su vivencia de la sexualidad.

Generalmente, las mujeres suelen tener miedos relacionados con su aspecto físico, es decir, con agradar a la pareja físicamente. Concretamente, estos miedos surgen cuando se encuentran desnudas frente a su pareja sexual, ya que la ocultación o el disimulo de los defectos se hace difícil y, por tanto, salen a relucir aquellos pequeños detalles que no quieren mostrar.

Ejemplos: "Tengo el pecho caído y seguro que no le gusta", "Me está mirando los michelines", "Se va a dar cuenta de que tengo estrías", etc.

Otro temor frecuente entre las mujeres es el de dejarse llevar por el placer. Tienen miedo, realmente, a que las puedan calificar de viciosa, ninfómana, buscona o ligera de cascos y, por ello, no se atreven a desinhibirse completamente en las relaciones sexuales. Intentan ser comedidas, privándose de dar rienda suelta a su disfrute por las consecuencias que puedan acarrearles.

Igualmente, existe un temor generalizado en todas las mujeres respecto al dolor en las primeras relaciones sexuales, es decir, el dolor que se produce con la ruptura del himen. Esta idea es bastante universal a todas las mujeres, ya que el desconocimiento les produce incertidumbre.

Los hombres, por el contrario, reflejan otro tipo de miedos como los relacionados con su potencia sexual y los posibles fallos que puedan experimentar en las relaciones sexuales. Su hombría se ve gravemente afectada cuando, al enfrentarse a las relaciones sexuales, vivencian acontecimientos de este tipo ya que al hacerse patentes tan claramente, no tienen opción al disimulo.

Ejemplos: "Que no se me baje", "Tengo que aguantar más tiempo", "¿Estará disfrutando?", etc.

Otro miedo frecuente en los hombres es el miedo al compromiso, es decir, a que le vayan a "amarrar". Tanto es así que muchos hombres huyen de la intimidad con la pareja por miedo a que ésta les corte sus alas o les cierre caminos y prefieren emprender relaciones esporádicas o menos íntimas para evitar las temidas consecuencias.

Finalmente, existen miedos compartidos por ambos sexos, como el miedo al embarazo. Este miedo surge, incluso, cuando se han adoptado medidas anticonceptivas oportunas, ya que el miedo a tener un hijo sin desearlo implica tener que aceptar una opción sin elegirla.

Otro miedo compartido por igual es el de la comparación con parejas sexuales anteriores, es decir, el hacerlo peor que el anterior novio/a o el temor a creer que la pareja disfrutaba más con su anterior relación sexual, lo que llevaría consecuencias desagradables, como el abandono o el ridículo.

Como vemos, tanto unos como otros, experimentamos miedos ante las relaciones sexuales ya sea en mayor o menor medida, que nos impiden disfrutar, sentir y gozar de la maravillosa experiencia sexual.

Por tanto, debemos luchar contra esos temores, ya sea reflexionando sobre ellos, hablándolos con nuestra pareja o, incluso, buscando ayuda profesional. En cualquier caso, no debemos dejar que estos miedos nos venzan ni nos priven del placer sexual.

Olga Casado Mena