Elementos Protectores

Piedras

Se recogían el domingo de Resurrección mientras sonaban las campanas de la iglesia. Eran guardadas para sanar enfermos, aplicándolas sobre la parte afectada, siendo lo más común su empleo para el dolor de cabeza. Las piedras captan todo el mal, tratándose por tanto de una curación por transferencia.

Sal

Ocupa un lugar destacado por ser uno de los elementos protectores más empleados. Ya utilizada en la prehistoria para purificar y conservar alimentos, asociada a la inmortalidad por ello. En época del emperador romanoAugusto era elemento básico en magia y en ritos purificatorios.

-En nuestra comarca se le ponía sal en la boca al niño cuando se bautizaba.

-Protegía de las tormentas al ser arrojada a puñados a la calle.

-Se distribuía por toda la casa cuando se estrenaba, preferentemente detrás de las puertas y en pequeños montones para preservar el hogar de todo mal.

Frazer en su obra “El Folklore en el Antiguo Testamento” refiere: “la costumbre oriental de tomar juntos un poco de sal, destruía la hostilidad que pudiese haber entre enemigos”

Los marroquíes la emplean para purificar la casa y expulsar los demonios de ella.

Me llama la atención la ubicación de la sal detrás de las puertas y vuelvo a encontrar algunas claves interpretativas en el mismo libro que acabamos de citar de Frazer: “En el templo de Jerusalem había tres funcionarios, sacerdotes a lo que parece, que tenían el título de Guardianes del Umbral”. Da cuentas del profeta Sofonías, quien puso en boca del mismo Jehová las palabras: “Y castigaré también en aquel día a cuantos saltan sobre el umbral, y los que llenan la casa de su señor de violencia y fraude”.

En muchas culturas de todo el mundo se guarda un cuidado exquisito en no pisar el umbral de un lugar especialmente destinado a dioses. En África occidental la entrada de los poblados se halla a menudo cerrada con una valla móvil, destinada a impedir el paso a los malos espíritus. En Marruecos, Palestina, China, Rusia y muchos otros lugares el recién casado introduce en sus brazos a la novia poniendo cuidado de que no pise el umbral de la casa, pues de lo contrario entraría la mala suerte a la casa.

Son muchas las interpretaciones, una de ellas es que en Marruecos, como en otros rincones de la geografía mundial, la gente cree que los duendes rondan el umbral. En Lituania cuando se construye una casa nueva se coloca sobre él mismo un crucifijo de madera u otro objeto que proceda de generaciones antiguas. En esta nación, cuando se regresa de bautizar a un niño el padre se detiene con el niño en brazos en el umbral para poner al nuevo miembro de la familia bajo la protección de las divinidades domésticas. Los alemanes tienen la superstición de no pisarlo cuando se trata de una casa nueva, puesto que se “lastimaría a las pobres almas”.

-Sal y harina es lo primero que tiene que entrar en una casa pues están en “gracia de Dios”.

Se empleaba en las bendiciones destinadas a aliviar a los endemoniados, según la obra “Flagellum Deemonum” de Mengus, publicada en el año 1608.

En su estudio de la brujería vasca, Caro Baroja nos informa que ante la presencia de una bruja hay que arrojar un puñado de sal al fuego.

-La sal trae mala suerte cuando es pedida y por tanto es mejor que la coja directamente la persona que la necesita.

-También es señal de mal augurio cuando se vuelca el salero. En el cuadro de “La Ultima Cena” de Leonardo da Vinci, Judas tiene ante sí un salero volcado.

-Sirve para curar orzuelos.

-Para prevenir el mal de ojo se ponía en un bolsita unas migas de pan, ajo y un poco de sal aplicándola en la ombliguera del crío.

Medallas y escapularios

Protegían a quienes portaban estos elementos. A los niños se les solía poner en la ombliguera.

Herraduras

Se colgaban en las puertas de las casas o en las cuadras para atraer la buena suerte. Cuantos más agujeros tenían, mejor. El autor Mircea Eliade escribe en su obra “Herreros yAlquimistas” que esto puede tener origen en la creencia de que el oficio de herrero o herrador es de procedencia sagrada y el hierro hace eficaces a los amuletos. Plinio el Viejo en su “Historia Natural” descubre grandes posibilidades terapéuticas en el hierro para sanar diversas afecciones como mordeduras de perros rabiosos, hemorragias, hemorroides, etc. En la Edad Media se descubrió que las brujas huían de este material.

Pero retomando la colocación de herraduras en las puertas, no se nos puede pasar por alto que el umbral de una casa marca el límite entre el espacio privado y el público, lo sagrado y lo profano. Para los antiguos romanos allí residían los dioses lares, espíritus protectores, y en las puertas ponían amuletos para proteger la casa.

Poner imágenes del Sagrado Corazón de Jesús o placas con textos del tipo: “Dios bendiga cada rincón de esta casa” ha sido práctica habitual y aún se sigue haciendo, aunque en menor medida en nuestro entorno.

Habas

Atraía la suerte un haba con siete o nueve granos.

Tenazas

Puestas en forma de cruz evitaban las tormentas.

Robo de objetos

Para que entrara la buena suerte en una casa cuyos moradores estaban pasando una mala racha, un vecino o amigo debía “robar” un objeto de la casa en cuestión, pero sin que lo advirtieran los moradores.

José Sánchez Conesa