Oraciones y ritos de protección y recuperación de objetos

-Ante las tormentas se rezaba a Santa Bárbara:

“Santa Bárbara bendita
que en el cielo estás escrita
con papel y agua bendita.
En el cielo de la cruz
Padrenuestro amén Jesús”.

-Otra versión difiere en el penúltimo verso:

“En el árbol de la cruz.”

- Nuestra informante María Sánchez Mora, perteneciente a una familia venida de Guadalajara a nuestra comarca, dice guardar un carbón de encina en un rincón de la casa para protegerla, rezando:

“Señor mío, dame un carbón
que mi casa sea bendecida
toda tu vida”.

-Para morir en paz hay que rezar nueve oraciones.

-Para que el parto sea feliz hay que poner una vela o una “mariposa” a la imagen de San Ramón “non nato”. Así “la hora se hace corta”, en expresión popular. Otra versión habla de la conveniencia de poner la imagen cabeza abajo para facilitar el trance.

-Cuando se desea el éxito en alguna actividad que se va a emprender hay que rezar al santo patrón de la misma, por ejemplo los camioneros se encomiendan a San Cristóbal, los carpinteros a San José. Es costumbre tener una imagen en el local o en la cabina del automóvil.

-El Sábado de Gloria o Resurrección era costumbre hasta los años cincuenta salir a las diez de la mañana a las puertas de las casas lanzando contra el suelo utensilios de barro como ollas y macetas viejas o desportilladas.

Se interpreta como una lucha contra el diablo, purificando el territorio, o como ruidosa algarabía por la noticia feliz de la Resurrección de Cristo.

La rotura de cántaros ha podido ser interpretada como señal de duelo, como ha quedado de manifiesto en los estudios llevados a cabo por Pepe Ortega sobre cuentos populares en el Campo de Cartagena. O como acto de júbilo pues así se procedía en las bodas de los antiguos egipcios y judíos. Actualmente sigue esta costumbre en Mallorca.

-El día de la Encarnación (25 deMarzo) se protegía la casa de las influencias del maligno con los rezos del rosario que se iban realizando por todas las habitaciones, a la vez que se alzaba un crucifijo diciendo:

“Huye, huye Satanás
que en mí parte no tendrás.
Que el día de la Encarnación
cien avemarías recé
y cien veces me santigüé.”

Este rito se repetía para proteger los campos y caminos de las influencias del demonio. Grupos de mujeres iban rezando y recitando la oración anterior. Al mencionar la palabra Satanás se tiraban piedras contra el suelo, sobre todo los niños que las acompañaban.

En El Estrecho de Fuente-Álamo nos recitó María Meroño “la Pura”, ya fallecida, la oración del día de la Encarnación que aprendió de su madre y su abuela:

“Ánima mía
mi Señor Jesucristo
murió por ti
tú por Él morirás
pasarás por el valle de Josafat
con el enemigo malo te encontrarás
y le dirás: ¡Reo Satanás!
Qué de mi alma
parte no tendrás
y el día de mi Señor
a la Virgen María
cien avemarías recé
y cien veces me santigüé”.

Esta oración se iba rezando con el Ave María 100 veces y a su finalización se tiraba una piedrecilla al suelo, lo que sumaba un total de 100 “chinas” que tenía sobre su delantal, al comienzo, la que dirigía el rezo. Una especie de rito de protección contra Satanás, con la peculiaridad de que se rezaba fuera de la vivienda porque si no se caía la casa.

-Para recuperar objetos perdidos hay que pedírselo a las Ánimas benditas diciendo:

“Animas benditas
ponerme en mi camino
lo que se me ha perdido”.

A continuación se rezan tres avemarías y tres padrenuestros. Otra oración:

“Animas benditas, puras y bellas
que en el purgatorio estáis
y la gloria que esperáis,
concededme lo que os pido.”
por la pena que tenéis

A continuación se rezan tres aves marías y tres padrenuestros.

Nos situamos ahora en la antigua Grecia donde Periandro, tirano de Corinto, consultó con el espíritu de Melisa, su fallecida esposa, qué había pasado con un depósito que un forastero dejó a su marido. Pero el espíritu se negó a contestar porque pasaba frío, pues los vestidos con que fue enterrada no le servían.

Los batak habitan el centro de Sumatra y creen que las almas de los muertos se comunican con los vivos a través de un médium, quienes descubren secretos familiares que guardaban en vida, se les pregunta por la pérdida o robo de objetos y otros interrogantes sobre el devenir de los miembros de la familia. Nos han llegado estas informaciones por Frazer.

-También se invoca a las ánimas cuando queremos despertarnos a una hora determinada.

Durante la Edad Media y en épocas posteriores hubo teólogos que admitieron que los espíritus de los muertos podían visitar a los vivos. Unos como espíritus buenos, otros como almas en pena e incluso con fines maléficos.

- A San Antonio se podía solicitar auxilio para encontrar lo perdido:

“San Antonio bendito,
bendito eres,
más hermoso es el niño
que en brazos tienes,
por la palma virginal
concede lo que se te pide
en esta necesidad.”

Se rezaban tres padrenuestros y tres avemarías. Si se pedían tres cosas a San Judas, el santo te concedía una. Otra solución para encontrar lo perdido era hacer nudos en un pañuelo y decir:

“Diablo, diablo
los huevos te ato
si no me das
lo que te pido
no te los desato”.

Era creencia común atribuir al Diablo la ocultación de los objetos perdidos.

El nudo es una señal de protección, algo bien atado nos produce seguridad. Llagüe en su obra “El Fetichismo” remonta el origen de los nudos como práctica mágica a la época egipcia y nos aporta el dato de que en Rusia un simple hilo anudado sirve para prevenir el mal de ojo. Hoy en día seguimos cruzando los dedos para evitar algo malo en una mezcla de nudo y señal de la Cruz.

José Sánchez Conesa