Elementos Maléficos

Paraguas

Abrirlos dentro de una casa atraía la mala suerte, mucho más si se bailaban.

La mujer

-Cuando tenía la regla no se la dejaba entrar en las bodegas pues transformaba el vino en vinagre. Cortaba la mayonesa y provocaba alteraciones en la elaboración del jabón y de los alimentos. Esta creencia viene de la antigüedad pues Plinio el Viejo en su Historia Natural nos describe estos peligros añadiendo otros como hacer abortar a los animales, nublar el cielo, romper espejos, volver estériles los campos, etc. La Biblia en el Levítico recomienda al hombre rehuir todo contacto con la mujer durante ese período.

-La sangre de la menstruación ha sido empleada para conseguir el favor del hombre que se quería conquistar, para ello se vertía un poco de la misma en alguna bebida que éste debía tomar, pero sin saberlo. Este bebedizo garantizaba el enamoramiento del varón indiferente hasta ese momento.

Esta creencia tiene su base en la teoría animista por la que un objeto perteneciente a una persona o a la parte íntima de su cuerpo contiene su alma.

Autores latinos del pasado narraban como las hechiceras usaban sus artes para atraer por medio de la magia a los hombres que les caían en gracia. Una prenda conteniendo sangre era algo codiciado por las brujas para la elaboración de filtros amorosos o maléficos. En determinadas zonas con notable “presencia” de brujas cuando uno se cortaba las uñas debía hacerlas desaparecer porque estos personajes malignos podían arrebatarlas para confabular algún mal.

La bicha o culebra

Representa al demonio por el episodio bíblico en que bajo la apariencia de serpiente hace comer del fruto prohibido a Adán y Eva, provocando su expulsión del paraíso. Dios la maldice entre todos los animales y la condena a arrastrase por el suelo. Algunas mujeres ni la nombran o la designan por la “bicha”, con gesto desdeñoso.

-El mejor sistema para darle muerte consiste en apretarse el pelo, diciendo en voz alta: “Mariquita, estate quieta” (3 veces) y la culebra se paraliza, pudiendo darle así el golpe mortal. Esto nos vuelve a revelar la magia de las palabras.

El abejorro

El de color negro se relaciona con la mala suerte y el rojo con la buena, cuando aparece se dice:

“Abejorro rojo, buenas noticias traigas y si no las traes, al suelo te caigas”.

Las tijeras abiertas

Entrar en una casa y encontrarlas en esa posición es nefasto.

El espejo

Su rotura trae la desgracia a la casa. En la mentalidad primitiva se identifica imagen de la persona y espejo. Por tanto lo que le ocurre al espejo, le ha de ocurrir a la persona. Utensilio considerado mágico por ser puerta a lo desconocido. Para algunos magos su contemplación facilitaba el conocimiento del porvenir o incluso del presente. Flores Arroyuelo expone en su diccionario que un astrólogo de París poseía un espejo que le permitía saber lo que pasaba en Milán. Para que todos los parisinos conocieran estas visiones proyectaba las imágenes de su espejo en la superficie de otro y de éste a la luna.

También se hipnotizaba a una persona al mantenerla mirando fijamente un espejo para obtener así verdades y detener a ladrones o asesinos.

El martes

Sobre todo si coincide que es trece. Hay que evitar viajar en ese día.

Conocido es el refrán: “En martes ni te cases ni te embarques”. Es nefasto iniciar cualquier actividad en ese día. La mala reputación le viene por ser día dedicado a Marte, de ahí toma su nombre, dios romano de la guerra. Si además es trece la cosa se complica. En la cultura cristiana trece eran los comensales de la Última Cena, sumando el trece el traidor y luego suicida Judas.

La silla

Cuando se hace girar sobre una pata sola. Hay toda una amplia gama de objetos domésticos que si aparecen volcados o tumbados en la casa traían la mala suerte.

Tradición que encontramos en época romana, como nos manifiesta Propercio en sus “Elegías”, donde es un mal augurio el que la mesa quede con las patas en alto.

El período de lactancia

Cuando una mujer se encuentra en esta circunstancia debe evitar que una perra que esté amamantando coma sus sobras, especialmente huesos, pues la mujer perderá su leche.

José Sánchez Conesa