Ritos agropecuarios

Día de San Antonio Abad o San Antón

Es el día de los animales, que se adornan con todo tipo de galas para ser conducidos a las puertas de las iglesias. Allí son bendecidos por el sacerdote y se les da a comer los “rollicos” de San Antón para librarlos de las enfermedades y los accidentes. Las personas también comen estos rollos pequeños elaborados con levadura, harina y un poco de azúcar. Se ponían estampas del santo en cuadras, gallineros o cochineras invocando protección.Actualmente estos “rollicos” se guardan en algún armario de la cocina durante el año por atraer la buena suerte.

También los romanos sobre mitad de enero celebraban una fiesta que consistía en vestir con guirnaldas de flores a los animales que ese día no trabajaban. Los campesinos elaboraban unos pastelillos, encendían hogueras y daban gracias a sus divinidades, en especial a Ceres (diosa de los cereales), como agradecimiento de los frutos recibidos por la na-turaleza. En esta fiesta romana encontramos el antecedente de la festividad de San Antón.

En muchas localidades de la comarca marchaban de excursión a merendar en un monte o loma. Y en algunos puntos de la región o de España se encienden hogueras.

Desperfollo

Cuando se recogía la cosecha de panochas existía la costumbre de que mientras se estaba limpiando “la farfolla” o “perifolla”, el chico que encontraba una panocha roja tenía permiso para besar o abrazar a la chica que quisiera, y viceversa.

Caracolas

Las caracolas marinas se hacían sonar como augurio de buena suerte cuando salían o regresaban las cuadrillas de segadores a LaMancha. También se hacían sonar como aviso ante el peligro de la rambla o en las cencerradas que se daban a los viudos.

Rebuscar

Otra costumbre era recoger los restos de cosechas, frutos caídos y no recogidos por el dueño. Los campesinos más pobres pedían el consentimiento del propietario para asímejorar su situación económica. Contribuía a mejorar la “paz social”.

Trilla

La trilla en las eras se celebraba con júbilo por la chiquillería, que ansiaba pasearse sobre el trillo tirado por la mula.Algunos de ellos se quedaban a dormir sobre la paja en la era y bajo vigilancia de algún mayor. Durante esta faena el que trillaba cantaba “cantes de trilla” para animar el trabajo de las bestias. Testimonios de ellos hemos recogido en Roldán, La Palma y Balsapintada. Gracias al flamenco se han conservado estos estilos, grabados por cantaores profesionales. Los cantados tanto en nuestra región como enAndalucía guardan gran afinidad musical.

José Sánchez Conesa