La Leyenda del Choto Misterioso

También se encuentra muy extendida. En El Jimenado, Miguel Ros Castillo nos ofrece hasta nombres y apellidos de los protagonistas:

“Andrés Carreras vivía cerca de Lobosillo y tenía una novia cerca del Jimenado. El día de Todos los Santos por la noche no se salía en trayectos muy largos, tan sólo con los amigos o los vecinos a comerse los tostones en casas cercanas, pero no mucho más porque salía el choto. Pero él salió a ver a la novia. Encomedio se le encaramó el choto al hombro. Andrés iba armado porque antes así iban las gentes de dinero, se echó mano a la pistola y le dijo al choto: “¡Si te mueves te tiro!” Y a los hombros lo llevó hasta su casa. Lo metió en una habitación, que cerró con llave, pero al otro día ya no estaba el choto. También se decía que al choto le crecían las piernas y decía: “¡Mira que dientes más bonicos!”.

En LaPuebla. Carmen López Martínez:

“Uno iba con un chotico al cuello y este le dijo: “¡Mira a ver si tienes unos dientes tan bonicos como los míos!” Y notó que le crecían las patas al chotico, tanto que le arrastraban por el suelo”

También en Roldán, que incluso da nombre el suceso a un paraje conocido como “El Olivar de la Cabra”, situado entre este pueblo y Balsicas. Habla Luciano Martínez Ros:

“Uno iba por el camino y se encontró un choto en El Olivar de la Cabra y se lo echó a las espaldas. Al rato se dio cuenta que las patas del animal le arrastraban por el suelo y le dijo: “¡Mira que dientes más largos tengo!” Miró y eran muy largos”.

El choto o la cabra despierta gran estupor entre los narradores, algunos se atreven a insinuar que se trata del demonio.

José Sánchez Conesa