Artículos Flamencos
El Cante por Tarantas y las Tarantillas-Mineras
Evolución histórica del cante por tarantas en el Campo de Cartagena
El cante denominado por tarantas ya estructurado, hace su aparición en la ciudad de Cartagena —tiene sus inicios— en el último tercio del siglo XIX (a partir de 1870 en adelante). Y el lugar donde encontró su hábitat fue la zona minera de Cartagena; aunque habrá que tener en cuenta que algunos autores (quizás por el apelativo) sostienen que también pudo tener su origen en Almería, debido a que esta ciudad goza de un estilo musical, acompasado, conocido con el nombre de taranto.
Creadores de tarantas y tarantillas-mineras (finales del s. XIX, inicios del s. XX)
El cante por tarantas y las tarantillas mineras hicieron su aparición (se crearon) en el último tercio del XIX, en la sierra minera de Cartagena, siendo los cafés cantantes de la ciudad portuaria y la ciudad de La Unión los lugares propicios, donde varios cantaores de la época llegaron a estructurar musicalmente diferentes estilos. En principio, este tipo de cante se lo debemos a los siguientes artistas:
- Conchita la Peñaranda (creadora del cante por cartageneras, en 1880)
- Rojo el Alpargatero, padre (creador de varios estilos a partir de 1888)
- Pedro el Morato (creador de tarantillas-mineras, en 1893)
- El Pajarito (creador de tarantillas-mineras, en 1893)
- Rojo el Alpargatero, hijo (creador de taranta, tarantillas y cartagenera, a partir de 1908)
Otros creadores de tarantillas-mineras (último tercio del s. XX)
- Antonio Piñana, padre (creador de la tarantilla-piñanera, años setenta)
- Fulgencio Cros (creador de la llamada minera de Pencho, años setenta)
Evolución de la taranta y las tarantillas-mineras en el Campo de Cartagena
En la primera época de la aparición de los cantes de Cartagena, comprendida entre 1850 y 1907, los artistas oriundos y foráneos que pululaban por La Unión y Cartagena, ante la aparición de nuevos sones arropados por una música basada en tonos y semitonos atarantados, comenzaron a imitar los cantes del Rojo, la Peñaranda, Pedro el Morato y el Pajarito. Ante la resonancia que las cartageneras, tarantas, tarantillas, levantica y demás estilos, alcanzaron en el mundo del flamenco, don Antonio Chacón, atraído por los nuevos sones, fue la primera figura que visitó el hogar del Rojo el Alpargatero (1903) padre, para copiar los estilos inventados por el cantaor de Callosa de Segura. Esta visita, transcurrido el tiempo, sólo puede ser calificada de nefasta, debido a que de las reuniones celebradas entre Antonio Chacón y Antonio Grau lo único que surgió fue la degradación de los estilos recién creados por la Peñaranda, el propio Rojo, el Pajarito y el Morato, debido a que el cantaor jerezano irradiaba una enorme influencia en la mayoría de cantaores de su época, siendo artistas de acusada mediocridad quienes inmediatamente comenzaron a copiarle, produciéndose múltiples variaciones de cantes y estilos por tarantas, que respondían a versiones adulteradas; adaptaciones que se convirtieron en versiones que, para mayor inri, quedaron perpetuadas en discos de pizarra; llegando hasta nosotros una multitud de copias de escasa valía musical, sirviendo la mayor parte de estas versiones para crear una gran confusión, puesto que los cantes grabados por cantaores antiguos, como Chacón, El Mochuelo, El Garrido, El Cojo de Málaga o Cayetano, en viejos discos de pizarra, se apartan de la línea original que crearon el Rojo el Alpargatero y sus amigos.
Carmen Conde, Juan Jiménez (el Macareno) y Antonio Piñana hijo.
Como Grau Mora, la Peñaranda, el Pajarito y Pedro el Morato, no llegaron a grabar, durante un largo tiempo fue imposible saber cómo y qué interpretaban estos artistas. Pero hoy, gracias al tesón de Antonio Grau Dauset (el transmisor), a Piñana, padre (el alumno), y Carmen Conde (la recopiladora), se tiene la oportunidad de conocer todos y cada uno de los cantes creados por estos legendarios artistas. Es evidente que la grabación realizada por Carmen Conde al hijo del Rojo en su casa de Madrid en el año 1956 viene a constituirse en hito crucial, marcando un antes y un después que desvela y tira por tierra las elucubraciones de aquéllos que pusieron, y siguen poniendo, en duda la originalidad de los cantes de Cartagena. Sin sorpresas, después de escuchar a Piñana y su maestro Antonio Grau Dauset (comprobando que ambos calcan los cantes como si sólo los interpretara una sola voz), podemos hacernos una idea de cómo cantaban y qué cantes llegaron a crear los Rojo, Peñaranda, Pajarito, Morato, Chilares, Herrero, el de los Vidales, Chilares, El Albañil, la Roja de los Dolores, El Porcelana, etcétera, etcétera, etcétera. Siendo un axioma inapelable, que en las voces de Grau, hijo, y Piñana, padre, se recuerda con exactitud a los creadores de los Cantes de Cartagena.
Antonio Piñana padre y Antonio Grau Dauset
Cantaores posteriores al Rojo, padre, el Morato, la Peñaranda y el Pajarito
Excepto los artistas considerados creadores de la taranta y la tarantilla-minera, a partir del Rojo, la Peñaranda, el Pajarito y Pedro el Morato, los artistas que vinieron después no fueron capaces de crear un nuevo cante, aunque sí es una realidad que algunos de ellos, a lo largo de la historia del flamenco, han dejado grabadas unas versiones de tarantas y tarantillas que, a falta de originalidad, mantienen una gran carga de personalidad de los estilos que interpretan.
Desde 1907 (fecha en la que falleció el Rojo, padre), los cantaores que copiaron a los creadores e interpretaron las tarantas y tarantillas imprimiéndole su estilo personal fueron los siguientes:
- Artistas de Cartagena que no grabaron (1907-1960):
Paco el Herrero. Enrique el de los Vidales. Juan el Albañil. La Roja de los Dolores. Juanito el Porcelana. Juan Ramón el Peluca. Pepe el Marmolista. Niño de San Roque. Juan Mena. José el Pañocha. Ginés García. El Pereira. Joaquín Celdrán Peñalver. El Pechinela. Nolasco. El Chinaque. El Boscá. El Fanegas. El Rampa (viejo). El Gurri. Pepe el Che. Alfonso Otón. Manuel Peralta… (rol que sobrepasa los cien).
- Artistas, oriundos y foráneos, que sí grabaron (siglos XIX y XX)
Chacón. El Garrido. El Mochuelo. Cayetano Muriel. Cojo de Málaga. Manuel Torre. La Niña de los Peines. Antonio Grau Dauset. Manuel Vallejo. José Cepero. Pepe Marchena. Guerrita. Escacena. Juanito Valderrama. Canalejas de Puerto Real. El Pena, hijo. Rafael Romero, El Gallina. Niño de Almadén. Niño de Málaga. Naranjito de Triana. Piñana, padre. Pencho Cros. Encarnación Fernández. Juan Jiménez, El Macareno. Manolo Romero. Gabriel Moreno. Enrique Morente. Fosforito. Luis de Córdoba. Antonio Ayala, El Rampa (joven). Curro Piñana. El Bongui. Antonio Castillo, El Gaditano. Salvador Salas, El Potro…, y un largo etcétera de cantaores actuales que, por lo general, realizan sus interpretaciones copiando las versiones grabadas por cantaores más contemporáneos.
Las Tarantas y las Tarantillas-Mineras en la actualidad
Históricamente, las tarantas y las tarantillas mineras, nacidas en el Campo de Cartagena y su Sierra Minera, fueron recuperadas por don Antonio Grau Dauset, el hijo del Rojo el Alpargatero, y don Antonio Piñana, padre, que las grabó en una amplia discografía, que ha sido recogida en la denominada Magna Antología de los Cantes de Cartagena, donde quedan definidos los dieciséis estilos patrones, que han sido transmitidos por don Antonio Grau Dauset, hijo del Rojo el Alpargatero, y don Antonio Piñana, padre.
Juan Ruipérez Vera













