Peña Antonio Piñana, territorio aladroque

Siempre está presente el flamenco en nuestra tierra desde que sabemos de la existencia de un café cantante en la plaza del Rey, en 1872. Ese mismo año abre otro en la plaza de la Merced. Una letra de cartagenera recoge esa geografía del casco antiguo en donde se encontraban la mayoría de ellos, porque existieron muchos más: «Adiós Cartagena hermosa/ plazuela de la Merced/ calle de los Cuatro Santos/ cuando te volveré a ver». Lo mismo que otra afamada cartagenera cuyos versos fueron compuestos por el cantaor sevillano Escacena para una actuación suya en un café de cante de Madrid: «Se me perdió mi sombrero/ en la calle de Canales/ quien se lo vino a encontrar/ el Rojo, el alpargatero/ y no me lo quiere dar». A la que dio réplica el propio Rojo, con mucha gracia: «Anda diciendo Escacena/ que yo tengo su sombrero/ y a presidio me condenan, / pero sabe el pueblo entero/ que él no estuvo en Cartagena». Llevaba razón el Rojo, apodado así por el color pelirrojo de su cabello.

Aunque la primera noticia en prensa de la existencia de un folklore de mineros: 'Cantos y voces de los trabajadores mineros', data del temprano año 1841, en los inicios del 'boom' que estalla en nuestra sierra como un barreno.

Encontramos muchas referencias periodísticas sobre cante, así Antonio Grau 'El Rojo, el alpargatero' actúa un 25 de abril de 1882 en el teatro Máiquez con «aires andaluces» en los intermedios y al final de la representación teatral 'Hijas y madre'. Al día siguiente lo hará en ese mismo local y en los descansos de un juguete cómico, un sainete y un drama en un acto, según certifica 'El Eco de Cartagena'. El repertorio jondo estaba compuesto en esos años por siguirillas, serranas, polos, cañas, rondeñas, malagueñas y los primeros balbuceos de cantes mineros. Según el investigador José Gelardo la primera cartagenera que recoge la prensa se interpreta en el año 1886 y en el teatro Felipe de Madrid por la cantaora 'Paca la Rubia', junto a malagueñas, polos y tangos. Por los palcos corre el vino manzanilla servido por hermosas muchachas, alcanzando la fiesta su punto más álgido a las tres de la madrugada. Un grupo de periodistas italianos asistieron al evento que contó con la sensualidad de una bailaora gitana y hasta una orquesta de bandurrias y guitarras que hicieron sonar las notas de valses vieneses.

Actividad flamenca

Ya hemos escrito mucho sobre la gran labor de Antonio Piñana, padre, al consagrarse en cuerpo y alma para defender nuestros peculiares estilos, enseñándolos a cantaores de toda España, asesorando al Festival de las Minas, grabando discos y programas en Televisión Española junto a su hijo el guitarrista, también Antonio. Dedicaremos unas letras ahora al hijo pues el flamencólogo Andrés Salom ha comentado en alguna ocasión la opinión de Paco de Lucía: «Para tocar por Levante, Antonio Piñana». No muy diferente de la manifestada por Manolo Sanlúcar.

Al igual que su progenitor probó fortuna en Madrid formando parte del espectáculo, entre los años 1969 y 1972, de uno de los mejores tablaos: Torres Bermejas. Lo hizo junto a Camarón de la Isla, El Turronero o el guitarrista Paco Cepero. Fue guitarrista oficial en las primeras ediciones de los festivales de La Unión y de Lo Ferro y junto al alumno más aventajado de su padre, Manolo Romero, formó un dúo artístico excepcional. Ha actuado y en algunos casos grabado junto a Luis de Córdoba, Chano Lobato, Sordera de Jerez, Pericón de Cádiz o acompañado el baile de Matilde Coral o Milagros Mengíbar.

Sus compromisos artísticos le han llevado a varios países europeos y a Marruecos. Se dedica desde hace muchos años a la docencia de la guitarra y del cante, llegando a contar entre sus alumnos a un japonés llamado Michio. Desde el año 2007 la desarrolló desde las aulas de la Universidad Popular cartagenera, junto al cantaor Antonio Ayala 'El Rampa'.

La Peña Antonio Piñana surge en 1990 para divulgar y mantener todo este patrimonio inmaterial de los cantes de Cartagena y La Unión. Desde esa fecha se organizaron las Mañanicas flamencas todos los domingos de 12 a 2, donde podías tomarte una copa y escuchar canción española, rumbas, trovos y a todos los artistas de la peña: la familia Piñana, Manolo Romero, El Bongui, Paco 'El Colorao', El Mojaquero, Morenito de Levante, Miguel Caparrós, Camionero II, Salvador Salas, etc. Otras actividades fueron conferencias didácticas ilustradas con cantes por pueblos y barrios, la Olimpiada flamenca y la organización del Concurso de Cartageneras desde su tercera edición celebrada el 17 de diciembre de 1993 hasta la última del año 1997, edición VI. El mejor intérprete de la cartagenera obtenía el trofeo Aladroque de Oro y lo coordinaba Juan Ruiperez Vera para recuperar un certamen que arrancó en la plaza de toros, un 27 de mayo de 1964. Volvió en una segunda convocatoria al año siguiente para cesar durante muchos años, quizá demasiados, en su labor reivindicativa de los estilos de la tierra.

Nueva etapa

Fue primer presidente de la peña Antonio Rubio Vera, al que siguió un servidor, para continuar Cintia Cerrato de la Flor. Tras un paréntesis reaparece la peña en la asamblea del 28 de noviembre de 2010 con Miguel Ángel Celdrán al frente de la presidencia y con el apoyo de una junta directiva integrada por Antonio Casado, Almudena Navarro, Francisco Torres, Juan de Haro, José Juan Aniorte, Ángel Martínez Ros, Ana Escarabajal y Adela Aparicio. Pero cuentan además con el apoyo y respaldo de personas como Antonio Piñana, Tomás Martínez Pagán, Diego Illán o Francisca Naranjo. Les animo a que consulten la web Atoja que dirige Antonio Casado con mucha información sobre la peña, el flamenco, la cultura y las tradiciones de Cartagena.

Ahora celebran Nochecicas flamencas los terceros viernes de mes en la marisquería La Marina, del barrio castizo de Santa Lucía. Muy cerca de la mar salá, donde los aladroques.

José Sánchez Conesa