Artículos Flamencos

La familia Piñana y los Cantes de Cartagena - La Unión

Antonio Piñana Segado, el patriarca

- Inicios en la Cartagena de los concursos

Que duda cabe que la saga cantaora de los Piñana constituye un buen ejemplo de la transmisión del flamenco por vía familiar, característica ligada a los gitanos casi en exclusividad. El abuelo Antonio Piñana Segado, el maestro Piñana, nació en 1913 en la calle cartagenera del Ángel. Falleció en 1989. Advertimos, en breve inciso, que de aquí a dos años se cumplirá el centenario de su nacimiento, buena ocasión para dar a conocer su legado artístico. Ya su abuelo cantaba y tocaba la guitarra, al igual que su padre, capitán de Infantería de Marina. Por ello no es de extrañar que con dieciséis años subiera por primera vez a un escenario, frecuentando los ambientes flamencos de Cartagena junto a su amigo Manolo Peralta, destacando las tabernas de Quitapellejos o barrio de la Concepción, San Antón y Santa Lucía, y dentro de este barrio de pescadores el bar la Isla con buenos cantaores como Tomás El Antiguo, Pepe El Mendo o Valentín El Cano. En el café del Tranvía escuchaba entre otros muchos a Fanegas, Antonio Ayala El Rampa (abuelo del actual), Patricio Alarcón, Guerrita, El Porcelana y entre los guitarristas a Pepe Grau, uno de los hijos del Rojo El Alpargatero. Toda esta amplia nómina de artistas toman parte en los concursos de cante que se sucederán en Cartagena, La Unión o Murcia, siguiendo la estela del célebre Concurso de Granada de 1922, que organizaron entre otros intelectuales Manuel de Falla, García Lorca o Andrés Segovia para reivindicar la pureza jonda. El primero de todos ellos tendrá lugar en la cerca de Spottorno en Santa Lucia, un diez de agosto de 1924, ganando El Rampa. Unos días después, 30 y 31 del mismo mes, la Cofradía California organiza un segundo concurso para financiar sus procesiones, será esta vez en la plaza de España.


Antonio Piñana Segado.

Creadores de tarantas y tarantillas-mineras (finales del s. XIX, inicios del s. XX)

El joven Piñana, cantaor, guitarrista y rapsoda ofrecerá su arte junto a otros aficionados por barrios de la ciudad y pueblos de la comarca. Aprovecha las largas estancias que durante la guerra civil pasan en Cartagena y Murcia grandes figuras del flamenco como Pepe Marchena, Canalejas de Puerto Real, Niño de la Huerta o El Sevillano para así entablar amistad con ellos. Marchena, ídolo de masas que con su compañía llenaba las plazas de toros de España, gustaba de escuchar a sus amigos cartageneros en la interpretación de los cantes de la tierra, siendo él mismo cultivador de la cartagenera, y recreador heterodoxo de la taranta, al dotarla de un barroquismo personal con que ha llegado hasta nuestros días. No cabe duda que ha sido el cantaor que ha ejercido más influencia en la afición comarcal durante los años de la llamada Opera flamenca. Piñana y él se llamaban “hermanicos”.

En 1948 intentó triunfar en el afamado colmao Villa Rosa de Madrid, conociendo a otras figuras, cantando en la radio durante un año y saliendo a provincias con diversos espectáculos. Pero su actividad volvió a ceñirse al ámbito comarcal.

- El encuentro con Antonio Grau

Sin embargo el acontecimiento trascendental de su carrera llegaría al producirse el encuentro con Antonio Grau Dauset, el hijo del Rojo El Alpargatero (Málaga 1885- Madrid 1968). Se conocen durante la Semana Santa de 1952 porque Grau deseaba enseñar los cantes perdidos de su padre, Antonio Grau Mora (Callosa de Segura 1848-La Unión 1907). Estilos no sólo creados por El Rojo sino por todo el grupo de cantaores de aquella época primigenia como fueron La Peñaranda, Chilares, El Morato, Perico Sopas, un tiempo creativo en el que se fraguan en los numerosos cafés cantantes, ventorrillos y posadas de La Unión y Cartagena los dieciséis cantes: tarantas, tarantillas, levantica, cartageneras, malagueña del trovo, fandango y verdial minero, sanantonera, etc. A modo de inciso, añadimos un dato de interés que debemos al investigador José Gerardo. Este flamencólogo ha hallado en la prensa de la época la primera noticia referida a un café cantante en la región. Se trata del inaugurado el seis de abril de 1872 en la cartagenera plaza del Rey, propiedad del un tal sr. Carrasco.

- Los festivales y el reconocimiento

Cuando el ayuntamiento de La Unión, presidido por el gran aficionado Esteban Bernal, convoca por primera vez en 1961 el Festival del Cante de las Minas Piñana ganó con tres cantes: minera o tarantilla, taranta y cartagenera. No será el único galardón que obtenga Piñana como premio a su labor de rescate y difusión de tan importante patrimonio cultural. Así la Cátedra de Flamencología de Jerez de la Frontera le concedió en 1968 el Premio Nacional de Cante en la modalidad de enseñanza.

El cantaor cartagenero realizó labores de asesoramiento en el festival unionense junto a Grau Dauset, y preparó a cantaores de todas latitudes para la disputa de la preciada Lámpara Minera. En 1964 lo encontramos animando la creación del I Concurso de Cante por Cartageneras celebrado en la plaza de toros de la ciudad departamental el 27 de mayo, siendo alcalde Federico Trillo. Aquella noche actuó como pregonero y miembro del jurado el flamencólogo madrileño José Blas Vega, uno de los mejores investigadores de este arte, gran conocedor de nuestros cantes y de la obra piñanera. Compitieron artistas veteranos y consagrados como Jacinto Almacén, Canalejas o Enrique Orozco, además de los locales. Al año siguiente se vuelve a celebrar con la participación del que sería el triunfador, Bernardo el de los Lobitos y un jovencísimo granadino llamado Enrique Morente, que aunque no gana entusiasma a Marchena, artista invitado, quien le propone ingresar en su compañía para convertirse en profesional.

Como vemos el gran mérito de Piñana Segado es su labor de rescate y divulgación de dieciséis estilos diferentes de cantes que vinieron del siglo XIX, atravesando las estepas del olvido, en la voz del hijo del Rojo El Alpargatero. Esto le hizo volcarse en la labor pedagógica, ganándose la amistad y el reconocimiento de grandes como Antonio Mairena, Juan Varea o Fosforito, lo que quedó patente en varios homenajes como el que tuvo lugar en la barriada de José María Lapuerta, un dos de junio de 1972, contando aquella gala con la presencia sobre el escenario de Juanito Valderrama, Pepe el de la Matrona o Gabriel Moreno.

A veces se pasa por alto la faceta de Piñana Segado como cantaor del trovo, afición que le inculcó su abuelo, llegando a conocer al gran José María Marín, el rey del trovo, en el año 1929, cantándole alguna que otra quintilla. Pero será en los años cincuenta cuando, junto a los repentistas Ángel Roca, Cantares, Picardías y Ballesta, pisará muchos escenarios troveros. Cuando en febrero de 1976 tiene lugar en Cartagena el I Simposio Nacional del Trovo presenta una comunicación sobre el cante del trovo y su trayectoria. Años más tarde junto a Juan Ruipérez Vera, su amigo y heredero intelectual, y la escritora y académica Carmen Conde impulsan la constitución de la Cátedra de Flamenco de la Universidad Popular de Cartagena en 1982. Destacamos la gran respuesta popular que obtuvo el curso, de una semana de duración, que preparó la Cátedra sobre nuestros estilos con participación entre otros de Blas Vega, Juan de Dios Ramírez Heredia, Pascual García Mateos, Génesis García y Ginés Jorquera.

Antonio Piñana Calderón, el hijo.

Piñana junto a su hijo el guitarrista Antonio Piñana Calderón (Cartagena, 1940) graba una original obra discográfica para inmortalizar el legado de unos palos caracterizados por los medios tonos, tan difíciles de ejecutar a juicio de los artistas andaluces. El hijo iba para cantaor pero al perder la voz a los catorce años su padre lo orientó a la guitarra, siendo su profesor. Once discos imprimieron para las discográficas: La voz de su amo, Belter, Hispavox, Polydor y Columbia. También actuaron en varios programas de Televisión Española como Luces en la Noche, Galas del Sábado, Rito y Geografía del cante, etc.


Antonio Piñana Calderón.

Andrés Salom ha comentado en alguna ocasión la opinión de Paco de Lucía: “Para tocar por Levante, Antonio Piñana”. No muy diferente de la manifestada por Manolo Sanlúcar. Al igual que su progenitor prueba fortuna en la capital española, formando parte del espectáculo de uno de los mejores tablaos: Torres Bermejas, entre los años 1969 y 1972, junto a Camarón de la Isla, El Turronero o el guitarrista Paco Cepero. Fue guitarrista oficial en las primeras ediciones de los festivales de La Unión y de Lo Ferro y junto al alumno más aventajado de su padre, Manolo Romero, formó un tandem artístico excepcional. Ha actuado y en algunos casos grabado junto a Luis de Córdoba, Chano Lobato, Sordera de Jerez, Pericón de Cádiz o acompañado el baile de Matilde Coral o Milagros Mengíbar. Sus compromisos artísticos le han llevado a varios países europeos y a Marruecos. Se dedica desde hace muchos años a la docencia de la guitarra y del cante, llegando a contar entre sus alumnos a un japonés llamado Michio. Desde el año 2007 la desarrolla desde las aulas de la Universidad Popular cartagenera, junto al cantaor Antonio Ayala El Rampa, nieto del célebre Rampa, uno de los mejores cantaores cartageneros de su tiempo.

Los nietos flamencos. La continuidad de la saga

Tres han sido los hijos de Antonio que han seguido el camino del flamenco, los guitarristas Pepe y Carlos y el cantaor Curro Piñana.

Pasaron muchos años de silencio hasta que en 1993 retornó de nuevo el Concurso de Cartageneras bajo los auspicios del Ayuntamiento cartagenero y de la Peña Flamenca y Trovera “Antonio Piñana”, ganando precisamente el Aladroque de Oro el nieto del patriarca de los cantes mineros, Curro Piñana, con la guitarra de su hermano Pepe. Pero tan solo se organizarán dos ediciones más de este certamen para volver al letargo. Mejor suerte debiera gozar este evento, aunque confiamos en el empeño fecundo de los buenos aficionados y de las autoridades culturales.

Curro Piñana Conesa (Cartagena, 1974). En 1992 se alzó con el Melón de Oro de Lo Ferro y en 1998 con la Lámpara Minera, al igual que hiciera su abuelo treinta y siete años antes. Pocos países europeos le quedan a Curro en los que actuar, habiéndolo hecho además en Marruecos, Jordania, Egipto o Japón. Ha grabado cinco discos y participado en otros tantos recopilatorios. Licenciado en psicología, es profesor de acompañamiento flamenco del Conservatorio Superior de Murcia, preparando en la actualidad una grabación llamada a ser histórica porque en ella interpreta los estilos que rescatara su abuelo pero buscando la reelaboración personal. El arte flamenco nunca ha dejado de evolucionar buscando nuevas formas expresivas desde el respeto a la tradición y a veces trasgrediéndola.


Curro Piñana.

Carlos Piñana Conesa (Cartagena, 1976) Obtuvo el Bordón Minero del Festival de La Unión en 1996, y ha grabado seis discos como solista, destacando en sus colaboraciones con Estrella Morente, Juan Manuel Cañizares, la Orquesta Andalusí de Fez, la Filarmónica de Lublin (Polonia), Sinfónica de la Región de Murcia, o con músicos del Tibet, Pakistán o Egipto. Carlos es un ejemplo de joven flamenco que dialoga con otras músicas del mundo, cosechando el éxito en lugares como Nueva York, París, Londres, Teherán, Moscú, Tokio o México. Se dedica también a la docencia, ocupando la Cátedra de Guitarra Flamenca del Conservatorio Superior de Murcia.


Carlos Piñana.

Curro y Carlos, Carlos y Curro están llamados a continuar y acrecentar la labor misionera del abuelo, dando renovado lustre a unos sonidos de finales del XIX, pero desde la sensibilidad de unos jóvenes del siglo XXI. Ciento cincuenta años de tradición flamenca los contemplan.

José Sánchez Conesa
Investigador y divulgador de la cultura popular