Artículos Flamencos
La Casa-museo del labrador, en Roldán
Hoy trataremos un caso insólito como es la 'Casa del Labrador', que se ubica en la localidad de Roldán, perteneciente al término municipal de Torre-Pacheco. Tenemos que reconocer que ha existido un tradicional pique entre ambas poblaciones. Ciertamente, el asunto de las inversiones ha estado siempre de por medio en la citada polémica.
Luciano Martínez Ros, octogenario con gran sentido del humor, es el sujeto responsable de tal empresa cultural que gusta a todos cuantos la visitan como pensionistas, colegiales, estudiantes de institutos, turistas o miembros de asociaciones. Luciano trabajó la tierra hasta el año 1955, en que pasó a desempeñar otros oficios como transportista.
Ya en fecha tan temprana descubre que la agricultura comienza a modernizarse y los viejos arados quedan arrinconados por el tractor. La incipiente mecanización de tales actividades productivas traería como inevitable la pérdida de un patrimonio forjado por el paso de los siglos, por ello se consagrará con afán a la búsqueda y recuperación de materiales olvidados para constituir un museo etnográfico.
Llegará a cambiar de sede en varias ocasiones hasta que el anterior alcalde Pedro Jiménez edifica una nave de 600 metros cuadrados para que pueda albergar una amplia colección que contiene todos los elementos de una casa típica del Campo de Cartagena. Así hallamos todo el menaje propio del hogar, muebles y accesorios, aperos del labrador e instrumental de otros oficios como carpintero o matarife, además de carruajes y arreos de caballería. No falta detalle. La pena es que no tenga un albergue conforme a la dignidad del legado rescatado y tal vez ese hecho contribuya a su desaparición.

Utensilios y mobiliario expuesto en una de las salas
del Museo del labrador, ubicado en Roldán
El amigo Luciano me cantó unos cantes de trilla que grabé con mi casete de etnógrafo aficionado y envié a un interesado Calixto Sánchez, cantaor sevillano, estudioso de este tipo de estilos camperos que los flamencos han dotado de jondura y promocionado en discos.
Cantos de siega
El unionense José Francisco Ortega Castejón, profesor universitario de música, transcribió las partituras para concluir que guardan cierto parecido melódico con la cartagenera grande. Un grupo de coros y danzas de Lorca lleva en su repertorio un canto de siega que contiene giros melódicos propios de dicho palo. Estos datos confirmarían la tesis de Juan Ruipérez de que este tipo de cartagenera sería una transformación de los cantes de madrugá, cantares que acompañaban las faenas del campo y más tarde de la mina. En definitiva, el folklore de nuestra tierra influirá en los cantes mineros que se iban a desarrollar en el último tercio del siglo XIX. No todo lo traían los almerienses.
Ésa es la gracia del museo, los cantos, aportaciones y explicaciones del gentil Luciano. Lo mismo te relata la preparación del arrope o los cofines de higos, los usos del esparto, el funcionamiento de la almazara o los secretos de una bodega. Todo un ejemplo del patrimonio oral atesorado en un lugar cercano a la sima de las Palomas, donde vivieron neandertales y sapiens. Después pasaron los íberos, como certifican unos vestigios que afloraron por movimientos de tierras de la empresa Polaris World. Más tarde llegan los romanos que erigieron villas agrarias, los árabes que las aprovecharon y que nos dejaron balsas, aljibes y pozos. Con la conquista cristiana vinieron nuevos moradores de Aragón, Cataluña, Castilla, Galicia o Cantabria.
Entre ellos la familia Roldán, del Reino de Valencia, aunque procedentes de tierras francesas. También los Ferro, de raíces genovesas y que darían nombre al caserío de Lo Ferro, donde a finales de agosto se celebra el importante festival de cante flamenco. Por un testamento otorgado en el año 1733 sabemos que esta importante familia poseía torre y casas, 800 fanegas de tierra de secano y viñas. La Casa del Labrador es el poso del tiempo, lo que nos queda de todos cuantos pasaron por el solar.
José Sánchez Conesa













