Artículos Flamencos

Antonio Piñana y los Cantes de Cartagena

Antonio Piñana, padre, fue el cantaor cartagenero que rescató del olvido a mediados de los años cincuenta del pasado siglo los cantes de su tierra. Antonio Grau Dauset, hijo del ‘Rojo el Alpargatero’, fue su maestro y quien le transmitió los diferentes estilos creados a finales del siglo diecinueve por su padre, ‘Pedro el Morato’, ‘El Pajarito’ y ‘La Peñaranda’. Cartagena, dentro del mundo del flamenco, se distingue porque en su haber cuenta con quince estilos de cantes diferentes: cartagenera (grande y de origen), taranta (cante matriz y de Levante), Tarantilla (del ‘Rojo padre’ e hijo, de ‘El Morato’ y ‘El Pajarito’), levantica, malagueñas de Cartagena (sanantonera, de origen, cante del trovo y bolero del campo de Cartagena), fandango minero y verdial minero.

A Piñana, padre, por la extraordinaria labor realizada en 1968 se le concedió el Premio Nacional de Flamenco, en la modalidad de enseñanza, otorgado por la Cátedra de Flamencología de Jerez de la Frontera, siendo nombrado Miembro de Número y Caballero Cabal de la Orden Jonda de tan prestigiosa institución. Fallecido en 1989 durante su dilatada vida artística recibió merecidos premios y distinciones en reconocimiento a las grabaciones realizadas en extensa discografía, y haber dado a conocer la belleza y el valor musical de unos cantes cuya cuna es Cartagena, ciudad que junto a Málaga (con la malagueña) y Granada (con la granaína) tiene en la cartagenera su cante autóctono y representativo. Cartagena en el ámbito del flamenco es una ciudad privilegiada al contar con estilos propios, alternando con ciudades como Sevilla, Cádiz, Jerez, Córdoba, Lucena, Huelva, Jaén y Linares, que gozan de un patrimonio musical admirable, sobresaliendo palos tan originales como la soleá, la siguiriya, tientos, tangos, petenera bulerías, alegrías y una amplia variedad de fandangos.

En 1964 coincidiendo con la publicación de sus primeros discos, Piñana colaboró con la concejalía de Festejos del Ayuntamiento de Cartagena en la organización del primer concurso de cante por cartageneras, evento que se instituyó en ese momento para dar a conocer, salvaguardar y poner en vigor los cantes de Cartagena. A pesar del tiempo transcurrido, diversos avatares dieron lugar que en cuarenta y seis años sólo se celebraran ocho ediciones; aunque, bien mirado, este contratiempo no significó que el cante por cartageneras, las tarantillas, la levantica, las tarantas, el fandango minero o la sanantonera hayan quedado olvidados en la noche de los tiempos. No, los cantes de Cartagena siempre estuvieron en vigor, y hoy brillan con mayor fuerza debido al tesón de cantaores de nuestra tierra, entre otros, Salvador Salas, José Luis Díaz, ‘El Mojaquero’, Antonio Castillo ‘El Gaditano’, ‘El Bongui’, ‘El Macareno’, Toñi Puertas, Ascensión Corbalán, Yolanda Alcaraz, Inmaculada Rodríguez, Antonio Ayala ‘El Rampa’, Curro Piñana… Y lo importante, para que los cantes de Cartagena puedan ser aprendidos desde la escuela que dejara el ‘Rojo el Alpargatero’ a Piñana, padre, su enseñanza en la actualidad se imparte en entidades como la cátedra de Flamenco de Cartagena, creada en 1981 por Carmen Conde, y desde el año 2007 en el Aula de Flamenco de la Universidad Popular de nuestra ciudad. Hoy —grata noticia—, durante el curso lectivo 2009-2010 a las labores de enseñanza se ha sumado el Conservatorio Profesional de Música de Cartagena, donde se imparten oficialmente los cursos de guitarra y cante flamenco.

Juan Ruipérez Vera