¿Políticos y banqueros? No, es el Sistema como tal
Ayer, en el programa de Intereconomía, El Gato al Agua, debatimos acerca de una afirmación que efectuó el Presidente del Banco de Santander, Emilio Botín, en la presentación de los resultados de la entidad del año 2011, consistente en sostener que la responsabilidad de las crisis no es de los bancos sino de los políticos... No podía ser de otra forma: tales afirmaciones en boca del Sr. Botín tenían que despertar polémica. Por cierto, llamativo que el confidencial.com no haga la menor referencia a estas declaraciones, al igual que El País, y eso, con independencia de otras consideraciones, explica por si solo algo, aunque no todo, de lo que realmente sucede.

Antes que nada es claro que no todos los políticos son iguales. Ni todos los banqueros. Ni todos los abogados del Estado, funcionarios, empleados de correos, corredores de fincas y cualquier otra profesión. Unos son mejores que otros. Por ello la generalización excesiva corre el riesgo de ser injusta. Pero no tenemos otro medio para caracterizar juicios globales, asumiendo estas imperfecciones del método.
Sentando lo anterior, la separación entre políticos y banqueros es algo mas propio del terreno de los conceptos que de la praxis diaria. Y cuando digo diaria no me refiero exclusivamente a hoy, al siglo XXI, sino casi al origen de las funciones que determinaron la aparición de la profesión de banquero. Siempre ha existido una magnifica conexión entre banca y poder. Eduardo Garcia Serrano habló ayer del papel de los Médicis. En nuestra patria, en la época de Carlos V, aparecieron banqueros que administraban las riquezas procedentes de América. Carlos V los necesitaba para financiar sus gatos imperiales. Y ellos lo consintieron, recibiendo a cambio un atributo que está en el origen de todos los problemas financieros del mundo: la llamada reserva fraccionaria. Lo explico en mi libro De aquí se sale, al tiempo que recojo los descalificativos brutales de la Escuela de Salamanca española sobre el modo de proceder de los banqueros. Por cierto, Carlos V, agobiado por las deudas contraídas con los banqueros, ante la imposibilidad de hacer frente a su pago, optó por un método expeditivo: los encarceló. Cosas del poder...
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Fuente: Fundación Civil
Autor: Mario Conde













