Hoy somos más pobres que ayer
Hoy somos más pobres que ayer y todo por la culpa del desgobierno que sufre nuestro estado español. La demagogia y la tiranía se han apoderado de nosotros. La desconfianza se hace máxima, incluso se le considera a la casta política como un problema. Yo ya lo pensé hace tiempo, pero ahora que lo afirma la mayoría de la población, se me hace inminente hablar de ello. A continuación expondré unos ejemplos y algunos interrogantes algo variopintos basados en la realidad socio-política de éste nuestro país, al que aún seguimos llamando España.
¿Por qué no ha resurgido entre la población el debate euro sí o euro no? ¿Estamos plenamente seguros de que hemos acertado, con tal precipitada decisión? ¿Habría sido más prudente esperar como lo hizo Inglaterra? ¿Hemos perdido los españoles poder adquisitivo desde la imposición del euro? ¿Se ha visto el sector turístico español perjudicado al ser ahora menos atractivo?
Y ahora piensen, ¿Creen ustedes que hay derecho a que un paquete de Marlboro suba un 10% de la noche a la mañana? Yo creo que no. ¿Un 10%? Que injusticia más grande. ¿Por qué hablo del tabaco y no hablo de la luz o del agua o de la alimentación? Pues muy sencillo, porque los fumadores, esta siendo más perjudicado que el resto de la población no fumadora. A ellos no sólo le ha subido la luz, el agua o la alimentación sino que también tienen que pagar por la “droga blanda” que consumen diariamente o veinte veces al día – por citar un promedio para los que sólo fumen un paquete –. ¿Han hecho algo los fumadores? ¿Por qué se les persigue? ¿Por qué se les arrinconan? Que yo recuerde, hasta hace muy poco tiempo, fumar esta muy bien visto; yo diría que más que bien visto. Entonces, ¿Qué ha ocurrido? ¿Qué han hecho? Pues la verdad es que no lo sé, pero a mí, que soy muy mal pensado, se me ocurre una cosa y creo que es muy sencilla, pero a la vez dura y preocupante y por lo tanto alarmante. No afirmo y sólo pregunto: ¿no estarán acosando al fumador para que así ante las subidas del tabaco todo el mundo silencie? ¿No estará ustedes vendiendo un producto que es altamente aditivo para su población y se están lucrando con esto? Saben que si lo hacen recaudarán mucho y creo que, como poco, eso es algo tentador.
Lo peor de todo esto es que, en este país, sus habitantes se echan a la calle para celebrar cualquier noticia deportiva, pero no son capaces de hacerlo para decir: Hoy somos más pobres que ayer.
¿Qué ocurre si aquellos que tienen coche deben soportar ahora una nueva subida del petróleo? ¿Han hecho algo los conductores? ¿Por qué se les incordia por todo el país con radares y por el novedoso coche patrulla con cámara exterior montada sobre la baca? ¿Por qué se les trata como delincuentes? ¿Por qué se hacen campañas publicitarias para denunciar, en ocasiones, lo indenunciable? ¿No sería mejor dedicar ese tiempo a perseguir a otro tipo de criminales y no a unos simples infractores? ¿No será que persiguiendo a los conductores se recauda más que persiguiendo a los terroristas a los violadores o a las mafias organizadas? ¿Qué intereses públicos defienden ustedes? Lo pregunto por qué yo ya me perdí hace un buen rato. Y por seguir ejemplificando e interrogando ¿Por qué esa nueva subida del petróleo? ¿Por qué llenar un depósito de 65 litros de diesel, cuesta hoy, 75 euros? Yo diría que: Hoy somos más pobres que ayer.
No miento cuando afirmo que, el sistema impositivo, hace mucho tiempo que abandonó aquel precepto constitucional que señalaba: “Todos contribuirán al sostenimiento de los gastos públicos de acuerdo con su capacidad económica mediante un sistema tributario justo, inspirado en los principios de igualdad y progresividad que, en ningún caso, tendrá alcance confiscatorio.” ¿Justo? ¿En ningún caso tendrá alcance confiscatorio? ¿Que ha dicho usted señor constituyente o señor legislador? ¡Como que no! Si la carga tributaria que están sufriendo los españoles, hoy día, es alarmante y altamente preocupante. ¿Qué pretenden?, ¿Qué quieren que nos creamos? No entiendo nada de lo que está pasando últimamente en este país; perseguimos a los banqueros, a los empresarios, a los conductores, a los fumadores, a la tauromaquia, a la familia, a las víctimas, etc., y aplaudimos a otros que seguramente no se merezcan ni la mitad de los aplausos. Señores, no se dejen engañar; hoy somos más pobres, más indefensos y, por supuesto, menos libres que ayer.













