Se busca marioneta
El nombre ya no representa nada; su significado ha sido gravemente perturbado en éste último tiempo y eso me duele. Para que una persona sea relevante, sólo basta con tenerla hasta en la sopa y, en breve, se convierte en el sujeto más venerable jamás existido. Hoy cualquiera puede tener repercusión mediática, sin apenas esfuerzo. Es injusto y una verdadera pena, pero es la triste realidad.
Hubo un tiempo en que pertenecer a un estamento u otro era muy significativo, algo vital y necesario para ocupar un puesto de relevancia en la sociedad. El mérito, el valor, la capacidad, la voluntad y muchas cualidades más, eran indispensables para ser reconocido socialmente. Pero ahora, para mi desdicha, basta simplemente con ser un hazme reír, un bufón o un titiritero y, en ocasiones, ni tan siquiera eso.
Hoy, por desgracia, tenemos como ídolos a los nuevos famosos, salidos de todas partes y de ningún lugar, y con los que debemos convivir hasta que alguien con peso diga lo contrario. ¿Y si no hay estrellas? Pues más fácil aún, se crean y ya está. ¿De dónde? Pues de donde sea; se hace un casting y al poco ya están en la televisión y en las revistas del corazón, como si del mejor artista se tratase. Sirva como muestra, Tele 5; ella crea a sus personajes y luego los reparte por sus diferentes programas como si de joyas se tratasen.

Antonio Guerrero Ortiz
En esta ocasión le ha tocado a Cartagena, al igual que otras veces le correspondió a distintos lugares de la geografía española, ser el escenario y, por qué no, lanzadera de semejantes personajes. Álex de la Iglesia ha elegido ésta ciudad para seleccionar a los figurantes y extras de su próxima película y, por su culpa, hemos sido testigos de un masivo y grotesco casting en el cual, una muchedumbre de gente algo confusa y desordenada, se lanza a la calle, entre estallidos de júbilo, con ánimo de esperanza por ser populares. Yo les deseo suerte, pero espero que sus ilusiones no les conduzcan al fracaso. Es sólo una recomendación.
En la actualidad, en un mundo donde la familia ha perdido su posición de galante, es difícil imaginar que un nombre o un apellido puedan considerarse importantes. Tras él, se esconden miles de historias, de sufrimientos vividos, de logros obtenidos, de antepasados que lucharon y dieron sus vidas por nosotros. No un simple casting, a modo de rueda de reconocimiento policial. El ser humano es algo más, es un ser social, es un ser histórico, es digno y, sin duda, es el protagonista máximo e ineludible de la historia.
Después de analizar la pérdida de reconocimiento que ha sufrido el buen nombre, yo planteo la siguiente pregunta: ¿Cuántos años faltan para que "Andreita" – hija de Belén Esteban –, tenga su oportunidad? Pues muy sencillo, señores; sólo tenemos que esperar a que sea mayor de edad, o incluso menos, es tan sólo cuestión de tiempo. Para ir calentando motores, de momento, tenemos a "Paquirrín" y a "La Belén" en Torrente 4. No sabemos todavía si ella saldrá hablando por el móvil, comiendo chicle o, por el contrario, se lo habrá dejado en el coche o escondido en la coleta. De cualquier forma, el nivel de audiencia esta garantizado y esto es lo que verdaderamente preocupa.
Sin ánimo de ofender y parafraseando al gran maestro Chesterton, diré que "cuando el hombre deja de creer en Dios, empieza a creer en cualquier cosa". Y esa cualquier cosa es, por ejemplo, un casting.
Comentarios
| Antonio Casado: | 31/1/11 a las 22:28 |
| LA SOCIEDAD CIVIL DEBE SER ACTIVA, EMPRENDEDORA Y LUCHADORA, NUNCA UNA MARIONETA AL SERVICIO DE GOBERNANTES Y TITIRITEROS... | |
| JUAN: | 04/2/11 a las 05:58 |
| Eso es lo que yo opino, menos mal que alguien sabe decirlo con palabras bonitas | |
| Jose Hilario: | 16/2/11 a las 01:26 |
| Lamentablemente es así. pero ¿Qué nos queda a los que somos normales? | |













