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La otra cara de la moneda

Sorprende observar como a día de hoy, en un país donde nos gusta presumir de libertad, de avance y democracia, sigue existiendo cierto tabú con algunos temas en cuestión, sobre todo respecto al sexual. Y no me refiero sólo a su expresión natural, aspecto que parece dar miedo a muchos colectivos o individuos que aún lo consideran pecado, ni tampoco a ciertos trabajos que desde antaño nos rodean, cuestión escandalosa y cuanto menos indecente para otros, sino me refiero más bien al libre uso de la palabra sin previa censura, a la comunicación, educación y comprensión de la sexualidad en su sentido más amplio.

Precisamente por ese privilegio del que decimos gozar, debemos más que nunca extender y transmitir nuestros conocimientos a toda la población para estar debidamente informados, protegidos y prevenidos de cualquier aspecto que pueda preocuparnos. Ya es hora de abrir los ojos y también los oídos, sólo así dejaremos de ser unos ignorantes sexuales.

Afortunadamente, y en cuanto al tema se refiere, ya no vivimos oprimidos por la dictadura y desde hace años venimos gozando de una libertad que muchos se siguen empeñando en castigar o cuanto menos anular. Los hay quienes todavía se sienten violentos e incómodos ante la palabra sexualidad, como si ello fuera una ofensa o deshonra para su persona, atacando, humillando o incordiando a aquellos que como yo, creemos necesaria su difusión. Véase sino la cantidad de críticas que hemos recibido a lo largo de la historia.

A veces me pregunto si estaremos retrocediendo más pasos de los que avanzamos. Mis antecesores en el tema defendieron a capa y espada un conocimiento pleno de la sexualidad, pero hay quienes siguen echando por tierra todos esos logros; parece que les dieran un plus cada vez que insultaran o desprestigiaran a lo sexual y un plus doble si consiguen eliminarlo, aunque eso si, bien escondiditos y sin que se les vea, no vayan a pensar que son unos reprimidos, faltaría más.

Por suerte todavía existen algunas maravillosas parcelas, como ésta donde me encuentro, que dan la oportunidad de exponer, expresar y difundir libremente cualquier idea que pueda ser recogida, sin ánimo de tapar la boca. Me quedo por tanto, con la ilusión y esperanza de que algún día todos los medios de comunicación puedan tener la apertura mental y verbal de la que gozan éstas páginas.

Olga Casado Mena

Comentarios

Antonio Casado:15/11/11 a las 13:31
No hay manera mejor de libertad que la libertad de expresión. Si violamos eso o lo censuramos estamos acabados. Los medios de comunicación como "cuarto poder" que representan de hecho en la actualidad deben ser cautos, porque solo la verdad les hará libres.