El estado se rinde

Resulta bochornoso comprobar cómo no pocos han acogido el ignominioso comunicado etarra con idéntico alborozo al beso de buenas noches que puedan recibir de la propia madre. No será que no resultaba previsible la aparición de un comunicado al que el Gobierno socialista lleva durante toda la presente legislatura mendigando a la ETA para que finalmente se produzca. Don Mariano puede decir misa, pero resulta evidente que han existido —y continuarán existiendo— concesiones políticas por parte del Ejecutivo: legalización de Bildu, Caso Faisán y la Conferencia Internacional de Paz, con mediadores extranjeros bien pagados incluidos. Sin embargo, ¿qué necesidad tenía Rajoy de tenderle un capote al Gobierno al afirmar en tono solemne que no se han producido “concesiones políticas”? Podría haber omitido perfectamente la frase si de pasar desapercibido se trataba para impedir la movilización de las huestes socialistas. Pero no. Don Mariano se ha retratado de lo lindo. Por lo que yo me pregunto: ¿está relacionada la salida del PP de María San Gil con el proceso de rendición que lleva encabezando desde hace años el Ejecutivo, y al que, por lo que sabemos, el jueves se sumó formalmente el PP de Mariano Rajoy?

De ser afirmativa la respuesta, ahora entiendo el porqué don Mariano nunca dijo ni pío sobre un caso tan espeluznante como el del Faisán, remitiendo toda la carga de responsabilidad sobre los hombros de un político al que respeto, como Ignacio Gil Lázaro, pero en todo caso secundario y ajeno a la cúpula del PP. Al fin y al cabo, se ha producido, como asevera María Claver, y algunos otros periodistas (aunque no los suficientes), un cambio radical del escenario, donde la naturaleza totalitaria del protagonista continúa siendo la misma y sus métodos homicidas persisten sobre el horizonte de una negociación política en forma de chantaje, pero en el que la voluntad del resto de actores se ha transformado y queda ahora sometida a la hoja de ruta trazada por los terroristas. La ETA no cambia, son las instituciones del Estado de Derecho las que han claudicado.

Tanta euforia se respiraba durante el momento de la noticia en los medios de información progres, que ninguno de ellos quiso reparar en la flagrante contradicción contenida en apenas un parrafito de la nota etarra. A saber:

ETA ha decidido el cese definitivo de su actividad armada. ETA hace un llamamiento a los gobiernos de España y Francia para abrir un proceso de diálogo directo que tenga por objetivo la resolución de las consecuencias del conflicto y, así, la superación de la confrontación armada.

Es decir, que el “cese definitivo” de la violencia etarra no resulta tan definitivo como pudiera parecer en principio, ya que se encuentra supeditado al “diálogo directo” con los gobiernos de España y Francia en los términos deseados por los terroristas.

El jueves resultó un día nefasto para la nación, nuestras libertades y, especialmente, para las víctimas, a quienes los españoles de bien respetamos, queremos y brindamos todo nuestro apoyo. Escuchar a los líderes de los principales partidos políticos leer de un papelito sendas declaraciones en las que se plegaban a los deseos de negociación de los terroristas resultó harto penoso. Por supuesto, tras la intervención de éstos, no se admitieron preguntas, quedando la función del periodista relegada a la de notario mayor del Reino, como afirma Dieter Brandau. Se quedó corto.

Por cierto, hablando de reyes, o, más bien, de aspirantes a serlo, el Príncipe Felipe asistió ayer a la ceremonia de entrega de los Premios Príncipe de Asturias 2011, y, en sintonía con los dos grandes partidos políticos, afirmó, sobre el comunicado de marras, que se trata “de una gran victoria de nuestro Estado de derecho.” Barrunto que para lo que algunos supone vil rendición y motivo de luto nacional, para otros resulta, en cambio, motivo de celebración, alharaca y jolgorio. Así nos va.

Javier Torá Jimenez

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