España esta dividida pero no en dos, sino en 8.111 partes

Los ayuntamientos se han convertido en el principal problema que tiene el sistema regionalista español, el cual fue adoptado en su proceso constituyente muy alejado de la realidad y carente de una verdadera concepción del sistema democrático. Esta forma lo único que hace es dividir más aun – si es que se puede – a España y en consecuencia directa a los españoles. La excesiva fragmentación del territorio, nos ha conducido a la ruina, puesto que es insostenible mantener tal sistema burocrático.

Son muchos los que mandan y demasiados los que tienen capacidad para gestionar dinero público. Por tal motivo desde atoja.es lánzamos una advertencia, para que este número de municipios sea controlado. Yo creo que con reducirlos a la mitad ya tendríamos más que suficiente. Los datos del problema son los siguientes:

Las estadísticas dicen más cosas. Como se ha dicho, en España hay en estos momentos ‘dados de alta’ 8.111 municipios (tres más que en las últimas elecciones municipales), pero de ellos nada menos que 4.900 -el 60% del total- tienen menos de 1.000 habitantes. Los pequeños núcleos municipales representan, sin embargo, únicamente el 3,5% de la población de España, lo que quiere decir que en los 3.211 restantes se concentra el grueso de la población española. Y más en concreto en las seis grandes ciudades. Las diferencias entre comunidades autónomas son todavía más obvias; no es lo mismo Castilla y León, con 9 provincias y 2.247 municipios, de los que 2.000 tienen población inferior a 5.000 habitantes, que la Región de Murcia, que cuenta con 45 municipios, de los que únicamente 9 están por debajo de la cifra de habitantes referenciada.

Como se ve, estamos en un país donde la población -como consecuencia de los flujos migratorios interiores y exteriores- no ha dejado de concentrase en cada vez menos territorio. Sin embargo, y he aquí la paradoja (y hasta el sinsentido), la cantidad de municipios permanece básicamente igual.

La desproporción entre número de ayuntamientos y población no sería un problema si la ley discriminara las competencias legales de cada municipio en función de su capacidad efectiva para ejercerlas. Pero no ocurre así. Un municipio de 800 habitantes, pongamos por caso, tiene básicamente las mismas competencias que uno de 15.000, lo cual es un verdadero despropósito. Aquí hay, sin lugar a dudas, una fuente para la corrupción urbanística.

La situación es tan disparatada que la pequeña dimensión de las 4.900 localidades con menos de 1.000 habitantes hace que sean inviables en términos económicos. No tienen, por decirlo utilizando un término moderno, una masa crítica suficiente capaz de garantizar el artículo 103 de la Constitución, que establece sin matiz alguno que la Administración debe servir de acuerdo a los principios de eficacia, algo que en verdad es imposible con tan escaso tamaño.

Si es que en España no tenemos solución. Hemos pasado de ser “una grande y libre” – aunque en verdad nunca fue ni una ni grande ni libre, las cosas como son – a fragmentar el territorio en 8111 trocitos, por lo tanto el Reino de España, ya no toca a casi nada, porque 1 dividido entre 8111 es igual 0,0001 y en mi pueblo eso es 0 patatero o zapatero.

Antonio Casado Mena